Los ciudadanos estamos hartos de las colas que sufrimos en nuestras carreteras diariamente. En teoría las infraestructuras aumentan considerablemente el bienestar y la estabilidad social. Esto es así cuando existen, cuando hay deficiencias,  se produce el caos viario y como consecuencia  la desesperación personal, o mejor dicho, la indignación y frustración con toda razón. Una red viaria adecuada y acorde a la demanda de un territorio determinado es la estructura básica de una economía moderna, dinámica, de una Sociedad con calidad de vida.   Tenerife desde el punto de vista de la movilidad está colapsada y no es un  fenómeno nuevo, FEPECO lleva más de 20 años alertando de esta situación.  El cartel que acompaña esta reflexión es del año 1995. La pregunta clave es ¿por qué pasa sólo en nuestra isla?. Los distintos responsables políticos de antes y de ahora la tienen que contestar. En este momento están todos enfrentados y nadie se pone a trabajar para solucionar el problema rápidamente. Sigan peleándose que nosotros seguimos en las colas. Necesitamos respuestas, no promesas y proyectos.  Es más  fácil de lo que parece, piensen en primer lugar en los ciudadanos