FEPECO denuncia que los costos empresariales son inasumibles

 

De las quejas más comunes y por supuesto más sangrantes para el tejido empresarial en la Palma, que también es extensivo a La Gomera y El Hierro, es el elevado precio del combustible, concretamente el Diesel, muy descompensado con las tarifas existentes en las islas capitalinas, llegando a un diferencial de 20 cm con la misma empresa distribuidora. Sin duda y con rotundidad, estamos ante un claro exponente de la doble insularidad. Las empresas de transportes para obtener algún beneficio tienen que adquirir el combustible en grandes cantidades, para que le pueda salir algo más rentable que realizando su compra de manera habitual. Adquiriendo un mínimo de 5.000l. no consiguen una equiparación de precios con Tenerife. Esto trae consigo gastos extraordinarios, como el tener unas instalaciones preparadas para tal fin. Se ha dado el caso que alguna empresa ha enviado la cuba a Tenerife, la carga allí y de vuelta a la isla, incluyendo todos los gastos, le sale más rentable que hacer la compra en La Palma, La Gomera o El Hierro.

La productividad empresarial queda bastante afectada por esta distorsión en los precios, que aumenta considerablemente los costes y resiente la competitividad de las empresas locales. Hay que compaginar la competencia en un mercado libre, con la vigilancia correspondiente para que no se produzcan situaciones de oligopolio y sobreprecio en los hidrocarburos. El Gobierno de Canarias tiene la obligación de investigar lo que está ocurriendo y preocuparse para que se cumplan las normas en materia de competencia, porque esto no se justifica sólo por el precio del transporte.

Oscar Izquierdo presidente de FEPECO muestra su preocupación por la falta de iniciativas correctoras: “lo que está pasando es un agravio para los ciudadanos y el tejido empresarial palmero, gomero y herreño. Al aumentar el costo de los combustibles, lógicamente, aumentan los gastos operativos de las empresas y estos repercuten directamente en los precios de sus productos o servicios, lo cual a su vez afecta a la inflación y al encarecimiento general de la vida. Para las empresas del sector de la construcción significa un incremento de sus costes, porque tiene que abastecer a su flotilla de maquinaria y demás vehículos de empresa a precios de consumidor normal, porque la opción de contar con un depósito de combustible propio exige disponer de una superficie adecuada para su ubicación con todas las normas de seguridad y control que conlleva, además de un volumen de obra significativo que, por cierto, suele ser escaso e intermitente en estas islas. Además, esta situación no sólo propicia la emigración de ciudadanos para las islas capitalinas, sino también, que las empresas estudien la posibilidad de dar el salto, con lo que ello significa de empobrecimiento económico para las islas. Al final quien siempre sale perjudicado es el usuario final, que tiene que costear la incapacidad de la administración para velar por una competencia real que beneficie al ciudadano”.