El presidente de FEPECO, Óscar Izquierdo, inauguró una jornada sobre técnicas y sistemas de rehabilitación para una construcción eficiente organizada por Infoedita, que tuvo lugar en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Santa Cruz de Tenerife con la asistencia de medio centenar de empresarios y arquitectos. Oscar Izquierdo expuso como está el sector de la construcción en Canarias en estos momentos, el cual se encuentra en un proceso de estabilización y crecimiento moderado cada vez más acentuado en el tiempo, aunque los datos positivos por ahora no cubren la capacidad que tiene el sector de generar actividad económica y empleo, que es la suficiente, como para crear el empleo que la sociedad canaria demanda.

En los últimos años se ha desviado mucho turismo al archipiélago desde otros destinos, pero este aumento no ha creado tanto empleo como necesita nuestra economía. La rehabilitación turística ha sido más lenta de lo que esperábamos porque los complejos turísticos están llenos. Para ser un destino de excelencia tenemos que conseguir que el turista que vuelva a su lugar de origen, sienta que ha estado mejor en Canarias que en su casa. Para ello, FEPECO aboga por una simbiosis en la rehabilitación público-privada, porque de nada sirve tener hoteles modernos, accesibles, con eficiencia energética y equipados con las nuevas tecnologías, si cuando el turista sale a la calle se encuentra con aceras rotas, iluminación deficiente, jardines descuidados, falta de zonas verdes, etc.

Por último, Oscar Izquierdo puso en valor la campaña de concienciación ciudadana contra la economía sumergida que está llevando a cabo la Federación. Esta economía sumergida está haciendo mucho daño en obras de rehabilitación a las pymes y autónomos legales de la construcción, los profesionales y técnicos, a la propia administración, por la competencia desleal y porque es una insolidaridad para los que están al día en sus obligaciones tributarias y de seguridad social con mucho esfuerzo. Además significa un verdadero peligro para las personas, ya que se encuentran sin ningún tipo de seguridad, ni posibilidad de reclamación ante posibles deficiencias, porque dichas obras están ejecutadas por personas sin el debido asesoramiento profesional y sin los conocimientos técnicos mínimos requeridos, además de no cumplir con la normativa de prevención de riesgos laborales.