Algunos de los conflictos que se nos plantean diariamente, tanto a nivel personal, familiar,  profesional, vivencial, vienen dados por la falta de diálogo, decía Adolfo Suarez que «el diálogo es, sin duda, el instrumento válido para todo acuerdo pero en él hay una regla de oro que no se puede conculcar: no se debe pedir ni se puede ofrecer lo que no se puede entregar porque, en esa entrega, se juega la propia existencia de los interlocutores».  Por eso precisamente es importante,  porque cuando hay un coloquio hay compromiso y se relacionan las personas, se hace sociedad. Pero está el peligro de caer en lo que llamamos «diálogo de besugos» que es una  conversación sin coherencia lógica o «diálogo de sordos» conversación en la que los interlocutores no se prestan atención. La clave del entendimiento se encuentra en saber ESCUCHAR, es muy sencillo,  prestar atención a lo que se oye. El poeta Antonio Machado manifestaba: «preguntad primero, después escuchad». Necesitamos estar pendientes de los demás en cuanto a lo que nos quieren transmitir, de esa manera evitamos pasar de la conversación a la discusión. Hoy más que nunca tenemos que saber debatir con  coherencia y prestando atención. No podemos quedarnos comodamente con oír, hay que hacer el esfuerzo de escuchar. Así se solucionan la mayoría de los  problemas y se encuentran las soluciones. Por ejemplo, ponernos todos de acuerdo para trabajar conjuntamente en la búsqueda y generación de empleo, hablando y sobre todo escuchando, para hacer viables acciones concretas y eficaces, así sin duda lo conseguiremos @laconstrucciónestrabajo

Oscar Izquierdo, Presidente de FEPECO