Las plantas se han utilizado, y utilizan, con fines medicinales desde hace mucho tiempo. De hecho, algunos de los medicamentos actuales son el extracto purificado de esas plantas medicinales, o productos sintéticos derivados de ellas, siendo su consumo muy frecuente para el control temporal de molestias o trastornos leves y pasajeros.

Sin embargo, las plantas medicinales, como los medicamentos, pueden producir efectos no deseados o efectos adversos y ese es un aspecto relevante. Aunque sean preparados naturales, ejercen un efecto sobre el cuerpo humano que puede ser beneficioso o perjudicial, en algunas ocasiones.  Es cierto que, en la mayoría de casos, la toxicidad que producen es menor, sin embargo, combinadas con alcohol u otras sustancias pueden producir efectos adversos.

El uso de algunas plantas medicinales, valeriana, lúpulo, melisa y pasiflora y otras sustancias como la melatonina, que no necesitan prescripción médica, combinadas con el consumo de alcohol y drogas, puede potenciar su efecto sedante y depresor sobre el sistema nervioso central, lo que supone un considerable peligro si se va a conducir.